Cool!!

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jueves, 30 de septiembre de 2010

Aún no me cae el veinte


Lo que es la vida, uno puede morirse en una estación de tren, en el baño, en un accidente de coche..hasta con una mantarraya, pero esta vez fue muy irónico. Mi tío el martes en la mañana desayunó, beso a su mujer (tía Chayito), se peleó con mi tía Cuca (como siempre),  se despidió de nayib (mi sobrinito de 2 años) y de su compadre Mike. Pero nunca pensó que la muerte lo iba acompañando esa tarde. Para él era un día común y corriente, eso sí iba a ser su último día de trabajo porque en la tarde recogería su paga y se iría de vacaciones con mi tía Chayito. En su trabajo sintió como si le oprimieran mucho su estómago, según nos cuenta uno de sus clientes que llamó al celular de mi prima Carla, y de la nada se cayó al suelo. Cuando llegaron los paramédicos mi tío Gustavo q.p.d. ya había fallecido. Yo no sabía nada, porque estaba en la clase de estadística combatiendo contra la gripa, a mí me dieron la noticia como a las 4:15 de la tarde. Entre en shock,  no pude imaginarme en cómo se había muerto, solamente en que ya no lo podía ver, de hecho ponían música movida y no tenía ninguna sensación, veía el mundo de color gris, solamente me quede viendo al horizonte y reviviendo los momentos juntos. Después te entra la culpa de porque no le diste los placeres, aunque eran pequeños,  pero valiosos para esa persona como: el grabar un CD, prestarle la T.V. chiquita que ya no usaba o el tan solo hablar sobre lo que hizo en su día. Esto me ha marcado para toda mi vida, el adiós es muy fuerte pero la vida es muy valiosa para perderse en ella. Me llevo muy buenos recuerdos de él y yo se que si lo tuviera ahorita a mi lado me estaría platicando sobre sus planes que iban a tener a futuro.

Gracias tío Gustavo por heredarme tus enseñanzas, tú fuiste mi segundo padre, descansa en paz.